Hola, soy Gabriela, la creadora de este proyecto, y quería contarles un poco de quién está de este lado.
Soy Arquitecta, especializada en Conservación y Rehabilitación del Patrimonio, y también artista y pintora. Amante de la naturaleza y de las plantas, disfruto aprender sobre las distintas especies y sus cuidados.
Mi recorrido siempre estuvo ligado a la observación, al cuidado de los detalles y al respeto por el paso del tiempo. Esa mirada, construida entre la arquitectura, el arte y la naturaleza, es la que hoy da forma a este proyecto, nacido del deseo de capturar la belleza efímera de la naturaleza y transformarla en piezas que perduren.
Trabajo con flores reales, que recolecto, selecciono y preservo cuidadosamente para luego encapsularlas en resina, respetando sus formas, colores y singularidad. La idea del proyecto surge de una búsqueda personal: crear objetos sensibles y únicos, que conserven algo vivo, algo natural, algo que suele durar muy poco.
Cada joya es una pequeña pieza de naturaleza detenida en el tiempo, una forma de llevar lo orgánico y lo poético en el cuerpo.
Elegí este camino porque creo en lo artesanal, en los procesos lentos y conscientes, y en los objetos con historia. En Margarita no hay piezas iguales; cada flor marca el ritmo y define el resultado final.
Mi experiencia en el arte, la pintura y el trabajo con materiales se refleja en la composición, el color y el equilibrio de cada joya. El proceso es tan importante como el resultado: desde la flor viva hasta la pieza terminada, todo está atravesado por el cuidado y la intención.
En este recorrido me acompañan personas que apoyan, inspiran y sostienen el proyecto desde distintos lugares. Margarita es también un espacio de encuentro, de aprendizaje y de crecimiento continuo.
Cada joya es un ejercicio de observación y cuidado, donde lo efímero encuentra una nueva forma de permanecer.
Una forma de guardar la belleza de lo natural y llevarla con nosotros.
